Lesiones en el agua

PREVENCIÓN

El niño, nace indefenso, así que en los primeros años de su vida, la protección de los adultos es la medida preventiva más importante. El crecimiento y el desarrollo lo hacen más apto, pero también crean nuevas posibilidades de lesiones, el niño al caminar, correr, trepar, etc. obliga a una vigilancia más activa. Esta vigilancia, desde el inicio, debe orientarse hacia el niño, de manera que él participe progresivamente en su propia protección. De 3 a 4 años de edad en adelante, la personalidad del niño influye notablemente, los muy activos, curiosos e inestables, así como los que tienen deficiencias motrices o psíquicas, están más predispuestos. El escolar y el adolescente participan en juegos y deportes que pueden favorecer lesiones en él o sus compañeros. Los adolescentes tienen factores predisponentes específicos, derivados de su personalidad retadora.

El agua constituye uno de los lugares más frecuentes de lesiones que pueden evitarse. Unos pocos centímetros de agua son suficientes para que ocurra un hecho a lamentar, tal como podría ocurrir en bañaderas, piletas inflables, etc. Con más razón debe tenerse especial cuidado en piletas y fuentes de agua naturales, como ríos, lagunas, mar, etc. Los dos grupos etáreos con mayor incidencia de lesiones serias en el agua, son el preescolar (menores de 5 años) y los adolescentes (13 a 19 años). Enseñar a nadar a los niños es muy importante, la edad de inicio recomendada es a partir de los cuatro años (ya que ésta es la edad de maduración neurológica para comenzar a hacerlo), pero el hecho que un niño sepa nadar, no significa que estará seguro en el agua. Es por ello que los niños deben tener siempre supervisión adulta, al estar en el agua o cerca de ella.-

Todo adulto responsable de dicha supervisión debe saber nadar, y la forma de conseguir rápidamente ayuda de emergencia. Cada segundo es de vital importancia para la recuperación de un ahogado. También debemos enseñar a los niños reglas de seguridad y reforzarlas cada vez que vaya al agua.

NO IMPORTA SU EDAD Y EL HECHO QUE SEPAN NADAR. LOS NIÑOS EN EL AGUA DEBEN SER SUPERVISADOS SIEMPRE.

CONSEJOS A LA HORA DE IR AL AGUA:

  • No correr.
  • No empujar a otros al agua.
  • No tirarse encima de otros niños.
  • No nadar solo.
  • No nadar durante tormentas y o relámpagos.
  • No sumergirse o bucear excepto cuando está permitido y supervisado por un adulto.
  • No jugar en el borde de la pileta.
  • Pedir permiso y tener supervisión de un adulto antes de entrar en una pileta privada.

CONSEJOS DE SEGURIDAD  PARA LAS PILETAS DOMICILIARIAS:

  • Las piletas deben estar totalmente cercadas (360°) .
  • Los cercos deben tener no menos de de 1,5 mts. de alto.
  • Los barrotes de los cercos deben estar separados por una distancia no mayor a 10 cm, entre ellos y con la pared, para evitar que el niño pueda pasar por ese espacio.
  • Las puertas de acceso deben tener picaportes de autocerrado, colocados a una altura que no pueda ser alcanzado por los niños.
  • La llave debe ser guardada en un lugar seguro.

TENER SIEMPRE  A MANO LOS NÚMEROS DE TELÉFONO DE EMERGENCIAS.

RECORDAR

  • Los niños con necesidades especiales (discapacidad, epilépticos, etc.) tienen un riesgo 4 veces mayor de sufrir ahogamiento.
  • Los adolescentes son un grupo de riesgo especial, debido a las características propias de la edad. A ellos es importante enseñarles que:

– No deben realizar clavados, ni tirarse de cabeza sin asegurarse que la profundidad del agua sea suficiente o sin la capacitación adecuada.

– No deben intentar rescatar físicamente a alguien a no ser que hayan sido entrenados para ello.

-Nunca deben nadar en corrientes de agua sin conocer perfectamente el lugar.

– En fuentes naturales: mar, ríos, arroyos, etc., deben respetar las órdenes de precaución o de prohibición de baño.

– No deben tomar alcohol antes de nadar. Explicarles claramente los riesgos.

– No importa la edad y el hecho que sepan nadar, los niños en el agua deben ser supervisados siempre.

 

Educar al individuo, familia o comunidad para cuidar la salud individual o colectiva a través de la adquisición de conocimientos, actitudes y prácticas compromete al individuo en su desarrollo. Compromiso que infl uirá su conducta a lo largo de la vida y será transmitido a sus hijos.

 

DRA. MIRIAM PEREZ

GRUPO DE TRABAJO PREVENCIÓN DE LESIONES. SOCIEDAD DE PEDIATRÍA. (SAP LA PLATA)